viernes, 22 de noviembre de 2013

Cuauhtémoc Blanco, entre las amistades del hijo del "Mayo" Zambada

Serafín Zambada, el hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, daba cuenta de sus excesos a través de su cuenta de Facebook.

En una de las fotos, fechada el 10 de julio, muestra a cuatro mujeres posando con el futbolista Cuauhtémoc Blanco, actual jugador de Lobos BUAP.

“Mi mujer y mi cuñada Yasira y Cua”, dice el mensaje que acompaña a la imagen.

Blanco jugó en el equipo Dorados de Sinaloa hasta mediados de 2013.

El hijo del capo también tiene otras fotografías de los cantantes Roberto Tapia y Jesús Ojeda.

Si en Twitter Serafín hacía gala de los regalos a su novia Yameli, en Facebook exhibe las reuniones con algunos de los jefes del "Cártel de Sinaloa" o su grupo de sicarios, "Los Antrax".

En una foto del 18 de junio se ve a un hombre armado con la cara borroneada montando un caballo. La foto dice: “Mi apá "El M Grande”, es decir Ismael “El Mayo” Zambada.

En otra presume que su padre utiliza cinturones de la marca Gucci. “Muchos saben quien es el viejón y así anda con sus cintos Gucci”, dice la foto en donde se observa un hombre con camisa de cuadros sosteniendo un rifle.

Como si se tratara de una demostración de poder en el mundo virtual, el hijo de Zambada también exhibe ejecuciones y "levantones".

En una imagen del 10 de julio se ve a un hombre en el suelo con un cuchillo atravesado en el abdomen.

“A que pinche plebe tan rata andan de "buchones" y cuando los "levantan" andan chilloneando, dicen que no fueron, pero pa’ eso hay remedio y el 5 les deja claro que si le atoran esto les pasa”, escribe.

En otra fotografía se ve a un grupo de cinco hombres ataviados como militares apuntando a otros dos hombres. La leyenda dice: “Lo que pasa por "buchones".

Incluso exhibe una de sus armas con su nombre “Serafín”, parecido al logotipo de la telenovela lanzada por Televisa en 1999. “Mi matapolicías”, escribe Zambada.

En una fotografía del 10 de julio aparece “Iván” acariciando a un león. Detrás de ellos se observa un arsenal compuesto por granadas, pistolas y escopetas encima del cofre de un Mercedes color blanco.

Serafin Zambada tiene 69 amigos en Facebook, entre ellos Rodrigo Arrechiga Gamboa, alías “El Chino Antrax”, líder de sicarios de Joaquín “El Chapo” Guzmán; e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo del líder del "Cártel de Sinaloa".

“El Chino Antrax” exhibe un Lamborghini blanco que comparte con Serafín en las calles de Culiacán.

En una foto del 18 de junio aparece el mismo automóvil en una gasolinería. El mensaje dice: “El lamborghini del chino y mio”.

Asimismo muestra más de 40 pares de zapatos de marcas de lujo como Louis Vuitton, Coco Channel y Prada.

También aparece un perro “pug” llamado “El Casper” ataviado con un chaleco antibalas, granadas y rifles. En otras fotos aparece un tigre de bengala como mascota. “Mi gatito ya da miedo”, escribe en una foto subida el 25 de mayo.

Entre sus fotos también aparece Karla Contreras, la reina de belleza de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) asesinada el 3 de julio pasado durante un enfrentamiento entre bandas del crimen organizado en esa entidad.

En la imagen aparece posando junto a la camioneta Escalade Cadillac, placas VMX9677, donde fue asesinada.

En otra imagen aparece un mural donde están pintados Fidel Castro, George Bush, Osama Bin Laden, el subcomandante Marcos y una calavera con la leyenda Vietnam. De acuerdo con el texto esa pared fue hecha en honor a Tony Montana, uno de los personajes de la película Scarface.

Zambada exhibe varias fotos de su suegro, Manuel Torres Félix “El M-1” o “El Ondeado”, presunto lugarteniente del “Mayo” Zambada, asesinado el 13 de octubre de 2012 por el Ejército en Sinaloa.

Serafín Zambada fue detenido el pasado miércoles 20, cuando pretendía ingresar a Nogales, Arizona. Zambada hijo iba acompañado de su esposa Yameli Torres, a quien dejaron en libertad.

El hijo del cuarto hombre más buscado por la justicia estadunidense comparecerá el próximo lunes ante un juez federal en Tucson, Arizona.
 
 
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(Con información de Proceso.com.mx) 

Edo. de México: Mató a su madre a machetazos, en Tlalnepantla

"La ma­té por­que era una bru­ja", así de ma­ne­ra cí­ni­ca y sin el más mí­ni­mo arre­pen­ti­mien­to lo di­jo a la po­li­cía, de­se­qui­li­bra­do su­je­to mo­men­tos des­pués de que fue de­te­ni­do por ha­ber ase­si­na­do bru­tal­men­te a ma­che­ta­zos du­ran­te una dis­cu­sión a su pro­pia ma­dre; du­ran­te el mis­mo con­flic­to fa­mi­liar, di­cho su­je­to tam­bién ata­có a ma­che­ta­zos a su es­po­sa y la de­jó le­sio­na­da, de­bi­do a que tra­tó de de­te­ner­lo pa­ra evi­tar la tra­ge­dia.

El te­rri­ble dra­ma fa­mi­liar que cos­tó la vi­da de quien fue iden­ti­fi­ca­da co­mo Ge­no­ve­va To­rres Al­da­pe, de 58 años de edad, se re­gis­tró es­ta ma­dru­ga­da, al fi­lo de la una de la ma­ña­na, en el in­te­rior de su do­mi­ci­lio, ubi­ca­do en el nú­me­ro 15 de la ca­lle Vi­cen­te Gue­rre­ro, en la Co­lo­nia San Mi­guel Chal­ma, en los lí­mi­tes del mu­ni­ci­pio de Tlal­ne­pan­tla y la De­le­ga­ción Gus­ta­vo A. Ma­de­ro del Dis­tri­to Fe­de­ral.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que de acuer­do a las ver­sio­nes que dio Li­lia­na Ro­drí­guez Her­nán­dez, de 26 años de edad, es­po­sa del ma­tri­ci­da Car­los Abra­ham Con­cha To­rres, de 28, se en­con­tra­ban tran­qui­la­men­te den­tro de su do­mi­ci­lio, ca­si a pun­to de ir­se a dor­mir, cuan­do su ma­ri­do co­men­zó a dis­cu­tir aca­lo­ra­da­men­te con su ma­dre por pro­ble­mas fa­mi­lia­res.

De­bi­do a que su es­po­so cons­tan­te­men­te dis­cu­tía con su ma­dre por­que con­si­de­ra­ba que era "una bru­ja", ya que se­gún él lo te­nía em­bru­ja­do, di­jo la ate­rra­da mu­jer, no le to­mó ma­yor im­por­tan­cia al asun­to y se me­tió a su re­cá­ma­ra, en es­pe­ra de que ma­dre e hi­jo ter­mi­na­ran con su dis­cu­sión.

Sin em­bar­go, agre­gó, a di­fe­ren­cia de otras oca­sio­nes no­tó que su es­po­so es­ta­ba más vio­len­to y cuan­do es­cu­chó que su sue­gra gri­ta­ba de­ses­pe­ra­da­men­te y pe­día ayu­da, rá­pi­da­men­te sa­lió de su re­cá­ma­ra pa­ra sa­ber qué es­ta­ba pa­san­do y en ese mo­men­to ate­rra­da se que­dó cuan­do des­cu­brió que su ma­ri­do es­ta­ba ata­can­do a ma­che­ta­zos a su pro­pia ma­dre y que in­ten­ta­ba ase­si­nar­la.

An­te tal si­tua­ción, di­jo la ate­rra­da mu­jer, co­rrió y tra­tó de de­te­ner a su en­lo­que­ci­do es­po­so pa­ra evi­tar que ase­si­na­ra a la au­to­ra de sus días, pe­ro no lo­gró su ob­je­ti­vo, pues es­ta­ba com­ple­ta­men­te tras­tor­na­do y prác­ti­ca­men­te po­seí­do por "el de­mo­nio", al gra­do que tam­bién a ella la ata­có y le ases­tó dos ma­che­ta­zos en la ca­be­za.

Al ver en pe­li­gro su vi­da y he­ri­da, sa­lió co­rrien­do a la ca­lle pa­ra pe­dir au­xi­lio y en cuan­to les co­men­tó a va­rios de sus ve­ci­nos lo que es­ta­ba ocu­rrien­do den­tro de su ca­sa, es­tos rá­pi­da­men­te pi­die­ron el au­xi­lio de la po­li­cía, por lo que mi­nu­tos más tar­de arri­ba­ron al in­mue­ble los tri­pu­lan­tes de la pa­tru­lla mu­ni­ci­pal 1123, cu­yos ele­men­tos en­tra­ron pa­ra de­te­ner al de­se­qui­li­bra­do su­je­to, quien pa­ra ese mo­men­to ya ha­bía ma­ta­do a ma­che­ta­zos a su pro­pia ma­dre.

Cuan­do los uni­for­ma­dos so­me­tie­ron y le qui­ta­ron el ma­che­te al de­se­qui­li­bra­do su­je­to, és­te iró­ni­ca­men­te, con lu­jo de ci­nis­mo y sin re­ca­to con­fe­só que ha­bía ase­si­na­do a ma­che­ta­zos a su pro­ge­ni­to­ra y ex­pre­só: "la ma­té por­que era una bru­ja".

An­te tal con­fe­sión, los po­li­cías mu­ni­ci­pa­les que no po­dían creer que di­cho su­je­to hubiera ase­si­na­do con tan­ta sa­ña a su pro­pia ma­dre, lo su­bie­ron a una pa­tru­lla y tras­la­da­ron a las ins­ta­la­cio­nes del cen­tro de jus­ti­cia lo­cal, don­de que­dó a dis­po­si­ción del Mi­nis­te­rio Pú­bli­co, a fin de que sea es­ta ins­tan­cia la que en las pró­xi­mas ho­ras de­ter­mi­ne su si­tua­ción ju­rí­di­ca.

(Con información de La Prensa)

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