jueves, 21 de noviembre de 2013

Cae en Arizona hijo del "Mayo" Zambada

Sefafín y “El Mayito Gordo”, hijos del “Mayo” Zambada

Agentes de la Oficina Federal Antidrogas (DEA) detuvieron ayer por la tarde en Nogales, Arizona, a Serafín Zambada, hijo del narcotraficante Ismael "Mayo” Zambada, para posteriormente recluirlo en una cárcel de mediana seguridad de Tucson, en donde compareció ante un juez del distrito la tarde de hoy.

Según información publicada por el semanario sinaloense Río Doce, Serafín Zambada fue detenido en compañía de su esposa Yameli Torres en la garita de Concini, en Nogales, poco después de las cinco de la tarde, justo cuando intentaban ingresar a Estados Unidos.

El motivo del arresto fue que Serafín Zambada enfrenta un proceso por tráfico de drogas en una corte federal del sur de California. Su esposa Yemeli no fue detenida.

Aunque la presentación ante un juez será en una corte federal, se dijo que ésta sería a puertas cerradas y las acusaciones serán selladas.

La nueva captura de un miembro de la familia Zambada se había mantenido en secreto, pero finalmente el expediente se desclasificó e incluso ya se confirma que Serafín tendrá una nueva audiencia el próximo lunes a las 10:30, hora de Tucson.

El arresto de Serafín ocurre cuatro años y medio después de que otro hijo del “Mayo”, Vicente Zambada Niebla, fuera detenido en la Ciudad de México, siendo extraditado a Estados Unidos el 18 de febrero del 2010.

Una vez ante un juez de una corte federal del Distrito de Illinois, Vicente Zambada Niebla se declaró no culpable de los delitos por tráfico de droga, argumentando que había actuado con anuencia de la DEA durante todo ese tiempo, incluso que había pruebas que estaban en poder de Estados Unidos y que su arresto era una traición por parte de agentes de la DEA, con quienes se había visto antes de ser detenido.

A partir de esa audiencia en que destapó toda la cloaca que había entre la DEA y el "Cártel de Sinaloa", a mediados del 2011, el caso ha sido pospuesto en varias ocasiones, la última el pasado 12 de noviembre.

A pesar de que ya va para cuatro años de estar en prisión, no existe fecha para inicio de juicio en contra del “Vicentillo”, y el caso se ha mantenido en completo hermetismo.

Serafín Zambada es uno de los hijos varones de Ismael Zambada García que nunca ha sido boletinado por agencias norteamericanas, tampoco por el Departamento de Justicia ni por el Ofac. Tampoco se tiene conocimiento de que se encuentre bajo algún proceso judicial en México.

Más detalles

Policías de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) detuvieron la tarde de este miércoles, en Nogales, Arizona, a Serafín Zambada, hijo del narcotraficante Ismael Zambada García, "El Mayo", uno de los principales jefes del "Cártel de Sinaloa".
Serafín Zambada fue aprehendido cuando iba con su esposa, Yemeli Torres, sobrina del narcotraficante Javier Torres, "El JT", preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el estado de México. El operativo se realizó alrededor de las 17 horas en una zona cercana a Concini, Nogales, cuando intentaba ingresar al vecino país; su esposa fue liberada.
Con esta detención suman dos los hijos de "El Mayo" presos en Estados Unidos. Vicente, el mayor, fue aprehendido en la ciudad de México en marzo de 2009 y extraditado a ese país en febrero de 2010.
“Aunque la presentación ante un juez será en una corte federal, se dijo que ésta sería a puertas cerradas y las acusaciones serán selladas. La nueva captura de un miembro de la familia Zambada se había mantenido en secreto, pero finalmente el expediente se desclasificó e incluso ya se confirma que Serafín tendrá una nueva audiencia el próximo lunes a las 10:30, hora de Tucson”, publicó el semanario Ríodoce, que circula en Sinaloa.
Ante un juez de una corte federal del Distrito de Illinois, Vicente Zambada Niebla se declaró no culpable del delito de tráfico de drogas. Dijo que había actuado con anuencia de la DEA durante sus operaciones criminales, de lo cual había pruebas en poder del gobierno de ese país, y que su arresto era una “traición por parte de agentes de la DEA, con quienes se había visto antes de ser detenido”, publicó este semanario.
“A partir de esa audiencia en que destapó toda la cloaca que había entre la DEA y el "Cártel de SinaloaC, a mediados de 2011, el caso ha sido pospuesto en varias ocasiones, la última el pasado 12 de noviembre”.
A pesar de que ya va para cuatro años de estar en prisión, no existe fecha para inicio de juicio en contra del Vicentillo, y el caso se ha mantenido discrecionalmente.
Serafín Zambada es uno de los hijos varones de Ismael Zambada García –uno de los principales socios de Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", jefe del "Cártel de Sinaloa"- que nunca ha sido boletinado por agencias estadunidenses ni por el Departamento de Justicia.
Además, no se tiene conocimiento de que se encuentre bajo algún proceso judicial en México ni en el extranjero. Fuentes extraoficiales señalaron que su presencia mediática ha sido nula y no se le conocen escándalos ni se le ha involucrado en grandes operaciones criminales.
Serafín Zambada contrajo nupcias el 6 de febrero de 2006 con Yameli Torres, hija de Manuel Torres, "El Ondeado", abatido en octubre de 2012, en Culiacán.
(Con información de Línea Directa, La Jornada en Línea) 

Edo. de México: Mató a su novia, le cortó los brazos y la calcinó, en Atizapán

Ad­ver­tir­le que iba a ma­tar a su ma­má si la de­ja­ba, fue su­fi­cien­te pa­ra que un jo­ven, de 22 años de edad, gol­pea­ra sal­va­je­men­te y es­tran­gu­la­ra con sus ma­nos a su no­via, a quien no con­for­me con ello le mu­ti­ló am­bos bra­zos con un es­me­ril y la que­mó con ga­so­li­na en el pa­tio de su do­mi­ci­lio, y fi­nal­men­te con­su­ma­da su ma­ca­bra ac­ción me­tió el ca­dá­ver den­tro de bol­sas de plás­ti­co pa­ra es­con­der­lo de­ba­jo de una ca­mio­ne­ta en el mis­mo pa­tio de su ca­sa.

Des­pués de que el cuer­po de la ma­lo­gra­da jo­ven­ci­ta que en vi­da res­pon­dió al nom­bre de Ka­ren Ana­hí So­lís, de 20 años de edad, es­tu­vo es­con­di­do dos días de­ba­jo de la ci­ta­da ca­mio­ne­ta, el pre­sun­to ho­mi­ci­da, Mi­guel Gua­da­lu­pe Flo­res Al­cán­ta­ra, de 22 años de edad, tal vez arre­pen­ti­do por lo que ha­bía he­cho, le con­tó lo su­ce­di­do a su ma­dre, quien ate­rra­da por la es­ca­lo­frian­te con­fe­sión de su hi­jo, de igual for­ma se lo co­men­tó lo que ha­bía pa­sa­do a su es­po­so, Mi­guel An­gel Flo­res Gar­cía, de 49 años.

To­da­vía con la es­pe­ran­za de que to­do se tra­ta­ra de una bro­ma de mal gus­to, el des­con­cer­ta­do pa­dre de fa­mi­lia lle­gó has­ta don­de se en­con­tra­ba su ca­mio­ne­ta, una Dod­ge, ti­po Ran­ger blan­ca, mo­de­lo 1998, pla­cas de cir­cu­la­ción GK-78-282 del Es­ta­do de Gua­na­jua­to y en ese mo­men­to se dio cuen­ta que efec­ti­va­men­te de­ba­jo de la uni­dad es­ta­ban es­con­di­das va­rias bol­sas de plás­ti­co ne­gras y al sa­car­las y re­vi­sar­las, pre­so del te­rror con­fir­mó que su hi­jo ha­bía ase­si­na­do a su no­via y que den­tro de las ci­ta­das bol­sas se en­con­tra­ba el ca­dá­ver mu­ti­la­do y que­ma­do de la jo­ven­ci­ta.

An­te tal si­tua­ción, el im­pac­ta­do hom­bre, cons­cien­te de que su hi­jo ha­bía co­me­ti­do una ver­da­de­ra atro­ci­dad y que te­nía que pa­gar por su cri­men, sa­lió de su ca­sa, ubi­ca­da so­bre la ca­lle Se­gun­da Ce­rra­da de Do­ro­teo Aran­go, man­za­na 46, lo­te 1, en la Co­lo­nia Am­plia­ción Emi­lia­no Za­pa­ta y sin im­por­tar­le que se tra­ta­ba de su pro­pio vás­ta­go y un gran ejem­plo de ci­vi­li­dad, se di­ri­gió a un mó­du­lo de vi­gi­lan­cia de la Po­li­cía Mu­ni­ci­pal y al lle­gar dio avi­so de lo su­ce­di­do a los uni­for­ma­dos, quie­nes de in­me­dia­to, en com­pa­ñía del mis­mo pa­dre de fa­mi­lia, se tras­la­da­ron al ci­ta­do do­mi­ci­lio pa­ra de­te­ner al pre­sun­to ho­mi­ci­da.

Pos­te­rior­men­te, cuan­do el jo­ven­ci­to lle­gó a las ins­ta­la­cio­nes del cen­tro de jus­ti­cia de Ati­za­pán y des­pués de que ele­men­tos de la Po­li­cía Mi­nis­te­rial lo so­me­tie­ron a un ri­gu­ro­so in­te­rro­ga­to­rio, sin re­ca­tó al­gu­no con­fe­só ple­na­men­te que ha­bía es­tran­gu­la­do, mu­ti­la­do y que­ma­do a su no­via y di­jo que los hi­zo por­que al tra­tar de ter­mi­nar con su re­la­ción, és­ta lo ame­na­zó con ma­tar a su ma­dre si la de­ja­ba.

Al ha­blar de los he­chos, el de­te­ni­do ma­ni­fes­tó que to­do se ori­gi­nó la tar­de del pa­sa­do lu­nes, en el in­te­rior de su ca­sa, a don­de apro­ve­chan­do que sus pa­dres no se en­con­tra­ban por­que ha­bían sa­li­do unos días de va­ca­cio­nes por el puen­te va­ca­cio­nal, ci­tó a su no­via, pues pre­ten­día ha­blar con ella pa­ra ha­cer­le sa­ber que de­sea­ba ter­mi­nar con su re­la­ción.

Sin em­bar­go, ex­pli­có, co­mo su no­via se ne­gó ro­tun­da­men­te a ter­mi­nar con él y ame­na­zó con ma­tar a su ma­dre si la de­ja­ba, pre­so de la ra­bia co­men­zó a gol­pear­la bru­tal­men­te y lue­go fue­ra sí le qui­tó la vi­da, al es­tran­gu­lar­la con sus ma­nos.

Al per­ca­tar­se de lo que ha­bía he­cho y pa­ra no de­jar evi­den­cias, se­ña­ló, le cor­tó a su no­via am­bos bra­zos con un es­me­ril y lue­go que­mó su cuer­po con ga­so­li­na en el mis­mo pa­tio de su ca­sa y fi­nal­men­te me­tió el ca­dá­ver den­tro de bol­sas de plás­ti­co ne­gras y lo es­con­dió per­fec­ta­men­te de­ba­jo de la ca­mio­ne­ta de su pa­dre, mien­tras que bus­ca­ba la for­ma de des­ha­cer­se del cuer­po.

Con­fe­so de los he­chos, el de­se­qui­li­bra­do jo­ven que­dó a dis­po­si­ción del Mi­nis­te­rio Pú­bli­co, ins­tan­cia que en las pró­xi­mas ho­ras de­ter­mi­na­rá su si­tua­ción ju­rí­di­ca y lo con­sig­na­rá al pe­nal de Ba­rrien­tos, don­de se­gu­ra­men­te por su mis­ma con­fe­sión y por las só­li­das evi­den­cias que exis­ten en su con­tra, in­clu­yen­do el mis­mo tes­ti­mo­nio de sus pa­dres, pa­sa­rá mu­chos años tras las re­jas.

(Con información de La Prensa) 

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