jueves, 26 de mayo de 2011

Sinaloa: Mata el ejército a 3 secuestradores

Tras un enfrentamiento con elementos del Ejército tres presuntos secuestradores fueron abatidos, y un matrimonio y su hijo de 5 años que estaban secuestrados fueron liberados, en la salida sur de Culiacán.

Información de los militares establece que el tiroteo ocurrió en las inmediaciones de la subestación de la CFE ubicada frente a un centro recreativo de esa zona del municipio.

Los militares señalaron que mediante una operación táctica repelieron la agresión y lograron rescatar a tres personas que llevaban privadas de su libertad. Los tres presuntos delincuentes quedaron muertos en el lugar. 



Más detalles



Elementos del Ejército abatieron a balazos a tres individuos y rescataron a tres personas que estaba privadas de su libertad, etre ellas un niño de cinco años.

El tiroteo se registró en un campestre abandonado cerca de la subestación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en la salida sur.

De acuerdo con la información proporcionada por un mando militar, el enfrentamiento fue poco antes del medio día de hoy jueves.

Los soldados se encontraban en el campestre La Hacienda, que está abandonado, y se ubica por un camino que sale de la carretera Internacional hacia el oriente, hasta el pie del cerro, frente al Splash Club.

De pronto vieron que entró por el arco de la llegada una camioneta Cherokee color gris claro, con placas VJY-4878 de Sinaloa.

Según los informes, al ver a los militares comenzaron a dispararles y trataron de dar la vuelta. Atrás de esta unidad venían otras dos, que llegaron hasta el arco y de ahí también les efectuaron disparos, pero luego dieron reversa y se dieron a la fuga.

En el enfrentamiento, los soldados mataron a los tres individuos que iban en la camioneta.

Los sospechosos quedaron sin vida, dos a un costado de la camioneta y el tercero en los asientos delanteros.

Cuando se acercaron, se percataron que iban tres personas privadas de su libertad: un hombre, una mujer y un niño de cinco años.

El hombre presentaba huellas de tortura y tenía tres dedos amputados en un pie, así como la oreja izquierda.

La unidad Cherokee presentaba impactos de bala en la carrocería y cristales.

Más tarde arribaron tres agentes del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) para dar fe del hecho.

También acudieron peritos y recogieron decenas de casquillos de armas de fuego calibre 9 milímetros, .45 y 38 súper.

Además aseguraron dos pistolas y un rifle al parecer calibre .22 que estaban en la Cherokee.

Tras realizar las diligencias, se llevaron los cuerpos al Servicio Médico Forense (Semefo) para realizarles los exámenes de ley.

Hasta hoy, los nombres de los occisos no eran dados a conocer de manera oficial.



(Con información de Noroeste.com y El Debate.com.mx)

Nayarit: Tenían 12 "levantados", los muertos de Ruiz


Tiene apenas 16 años, no puede caminar bien por la tortura sufrida, pero con frialdad relata al reportero los tres días de cautiverio desde que el lunes fue levantado por un grupo de sicarios en una colonia popular de Tepic.
El muchacho admite que es drogadicto y por eso sus secuestradores se lo llevaron para interrogarlo. Querían saber quién le vendía la droga.
Otros cuatro jovenzuelos corrieron la misma suerte ese lunes y más tarde se los llevaron a un campamento por el poblado de Pantano Grande, muy cerca de H. Batallón de San Blas.
"Cuando llegamos ahí, nos juntaron y éramos 12 los secuestrados... nos pegaron mucho, en el cuerpo, en la cara... con un palo nos daban en las nalgas", relata el muchacho.
-- ¿Pensabas que ibas a morir?
-- Me dijeron varias veces que nos iban a quebrar…
-- ¿Les daban de comer?
-- Nomás nos daban agua una vez al día.
Después de sacarles toda la información posible, los pistoleros cambiaron su actitud con algunos de los muchachos para convencerlos de que se unieran a ellos.
“Les vamos a pagar 20 mil pesos al mes”, les ofrecieron.
Al mediodía del miércoles, todos los sicarios salieron rápidamente del campamento y dejaron a uno cuidando a los jóvenes.
Un par de horas después, el pistolero vigilante recibió una orden por el radio: “Mátalos”.
Uno a uno los fue acomodando en el suelo boca abajo. Todos temblaban pero ya nadie lloraba, finalmente el martirio iba terminar.
De repente comenzó el estruendo de ráfagas y explosiones de granadas. La batalla del crucero de Ruiz había comenzado.
“¡Pélate, pélate”! se escuchó en el radio.
Al verse liberados, los jóvenes en los primeros momentos no supieron qué hacer, pero luego corrieron a esconderse mientras el tiroteo terminaba.
6 de ellos fueron rescatados por la Policía Federal, militares y marinos.
De los otros seis se desconoce su paradero aunque se presume que por sus propios medios ya están con sus familias de poblados cercanos.
El joven que contó la historia al reportero, asegura --luego de ver las fotos-- que uno de los muertos de la carretera fue su compañero de cautiverio, pero ignora por qué estaba ahí.
-- ¿Vas a seguir drogándote?
-- No, ya no. Le doy gracias a Dios, ya me voy a portar bien.
"Zetas" vs "Cártel del Pacífico"
El Procurador de Nayarit, Oscar Herrera, informó que “inicialmente” las investigaciones establecen que fueron miembros de Los Zetas y el Cártel del Pacífico los que chocaron en Ruiz, con un saldo de 29 muertos y tres heridos.
Crónica
“Aquí adelante van a ver el tiradero de muertos”, les dijo un inspector del puesto de sanidad vegetal de El Capomal, cuando advirtió que eran reporteros.
Los primeros dos de los 28 cadáveres -con las cabezas destrozadas a tiros-, estaban sobre la cinta asfáltica justo enfrente del pequeño poblado del municipio de Ruiz llamado Heroico Batallón de San Blas, que lucía desierto.
En el letrero vial con el nombre del pueblo, impactada la primera camioneta.
Metros adelante, más cadáveres y vehículos.
La boca se les empezó a secar, mientras tomaban fotos con su teléfono celular para enviarlas a la redacción. Estaban horrorizados y todavía faltaba lo peor.
Uno de estos muertos parecía que no era sicario. Se le veía humilde y con aspecto de muchacho de colonia.
Estaba cerca de una camioneta pickup con las puertas abiertas, manchas de sangre y múltiples impactos de bala, todavía tenía el estéreo prendido y se escuchaba música norteña.
Siguieron caminando por el escenario de la batalla.
Llegaron donde estaban dos vehículos comerciales, uno de venta de gas doméstico y otro de una empresa de asfaltado. Uno de los choferes todavía estaba pálido… estuvo entre el fuego cruzado y la libró.
Soldados y Policías Federales que resguardaban la zona no daban crédito a lo sucedido, “estos cabrones se dieron con todo”, comentaban.
El suelo también tenía huellas de la batalla: sangre, vidrios, un escapulario de Malverde (el santo del narcotráfico), una granada de fragmentación sin detonar, pero sobre todo cientos de casquillos percutidos de fusiles tipo AR-15 y AK-47 y hasta Barret calibre 50.
Así llegaron hasta donde estaba una camioneta Ford tres toneladas donde encontraron la escena más terrible.
En las redilas unos 8 cuerpos apilados arriba unos de otros y alrededor del vehículo, otra decena de cadáveres acribillados. Una masacre.
La mayoría de ellos muy jóvenes, así se apreciaban pese al rictus de la muerte en sus caras.
Todos con ropa tipo militar, botas y pecheras negras. Solo había una o dos armas, pues seguramente los victimarios se llevaron el resto.
Soldados y policías miraban en silencio, conteniendo sus emociones.
Entonces llegó el personal del Servicio Médico Forense a realizar su macabra tarea. Pese a que han recogido a más de medio millar de cadáveres en el último año, se nota en ellos cierta turbación al ver el amontonamiento de cuerpos ensangrentados.
Solo estuvieron unos minutos en ese punto. La verdad era insoportable mantenerse en el dantesco lugar.
Enseguida todavía más camionetas rafagueadas. Una de ellas con el portavasos lleno de cartuchos útiles de “cuerno” y en el piso, marihuana esparcida.
Llegaron al crucero de Ruiz tras caminar por ese kilómetro de carretera, campo de la batalla.
Un kilómetro de horror y muerte.
ruiz01
(Con información de Nayarit en Línea.mx)

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